- Preparación: 25 min
- Cocción: 40 min
- Porciones: 4 porciones
- Dificultad: Media
- Categoría: Plato principal
Elaboración
- 01
Calentar la bandeja
Calienta el horno a 220 °C con calor arriba y abajo o a 200 °C con ventilador. Deja una bandeja grande y resistente a media altura durante el precalentado; el metal muy caliente dora las hortalizas en lugar de cocerlas en su propio vapor.
- 02
Cortar las hortalizas con grosor uniforme
Mezcla patatas, zanahorias y chirivías con 2 cucharadas de aceite de oliva, sal y pimienta. La forma puede variar, pero procura que los trozos tengan un grosor parecido.
- 03
Asar primero las hortalizas más firmes
Reparte las hortalizas en una sola capa sobre la bandeja caliente. Ásalas 15 minutos sin moverlas para que las caras apoyadas en el metal formen una superficie bien dorada.
- 04
Añadir la cebolla morada
Da la vuelta a las hortalizas. Mezcla la cebolla con el resto del aceite, repártela en la bandeja y hornea 5 minutos más mientras preparas el salmón.
- 05
Preparar el glaseado
Mezcla la mostaza de Dijon, la miel y el zumo de limón hasta obtener un glaseado uniforme. Seca el salmón, salpimiéntalo y pincela cada porción con una capa fina.
- 06
Mezclar la costra de queso y nueces
Desmenuza el queso de cabra y mézclalo con suavidad con las nueces, el panko, la ralladura, el ajo, el romero, el perejil y 1 cucharada de aceite. La costra debe quedar aireada e irregular, no cremosa.
- 07
Cubrir y hornear el salmón
Abre huecos entre las hortalizas y coloca el salmón con la piel hacia abajo. Reparte la costra y presiónala solo lo justo para que se adhiera. Hornea 12–16 minutos y comprueba la porción más fina a partir de los 12 minutos.
- 08
Dejar reposar y servir
Deja reposar el salmón 3 minutos en la bandeja. Exprime limón sobre las hortalizas, rectifica de sal y sirve enseguida, mientras la costra sigue crujiente.
Cómo comprobar el punto
Un grosor uniforme importa más que una forma idéntica: las diferencias grandes producen una cocción desigual.
Desmenuza el queso sin convertirlo en crema. El aire entre el queso de cabra y el panko aligera la costra y la vuelve más crujiente.
Si las porciones tienen grosores distintos, retira primero la más fina y deja las demás unos minutos más.
Coloca un trozo pequeño de papel de horno bajo el pescado si la bandeja es muy oscura o la miel se tuesta demasiado rápido en los bordes.